[vc_custom_heading text="Sólo cuando entendí que iba a morir aprendí a vivir" font_container="tag:h2|font_size:18px|text_align:center|color:%23000000" google_fonts="font_family:Droid%20Serif%3Aregular%2Citalic%2C700%2C700italic|font_style:400%20italic%3A400%3Aitalic" fit_bg_text="0"]

La muerte es nuestro aliado, saber que esto termina te ayuda a meterte en el presente. Comprender que somos seres finitos te sitúa en el Ahora, en el momento, en el yo presente. Se trata de dignificar tu vida, de darle un sentido, para que pase lo que pase el final no importe. Así pude soltar el yo y desprenderme de ambiciones inútiles y apariencias vanas. Atravesé uno a uno mis miedos, pero sin huir de ellos sino permitiéndome sentirlos, sufriéndolos. Aceptar ese fin me ayudó a reconocerme y descubrirme. Y sólo de esta manera pude empezar a creer en mi, a emprender ese camino que siempre tuve ganas de hacer pero nunca tuve el valor. Aparté de un lado la razón, la lógica y las creencias aprendidas y me embarqué con el Arte como compañero de viaje. Él me mostró el camino, me abrió los ojos ante lo que no veía y los oídos ante lo que no oía. El arte me enseñó quien era